Lo que te pones en el cuerpo también importa: cosmética consciente en el mes de octubre
Este post lo escribo desde un lugar muy personal. Mi madre ha pasado dos veces por un cáncer de mama. Y mi amiga Anna también pasó por este proceso. He visto de cerca lo que significa recibir ese diagnóstico, atravesarlo, y salir al otro lado. Mi madre es una luchadora que nunca se ha rendido — ni la primera vez, ni la segunda. Este post va por ellas.
El origen de una obsesión
Años antes de crear LA MOTA®, ya me había obsesionado con una pregunta que entonces muy poca gente se hacía: ¿qué hay exactamente en los productos que usamos a diario sobre nuestra piel? No por alarmismo — por necesidad de entender. Porque cuando tienes a tu madre y a tu mejor amiga pasando por un proceso así, empiezas a hacerte preguntas que antes ni te planteabas.
Fue entonces cuando descubrí el concepto de los disruptores endocrinos. Un término que hoy sigue siendo desconocido para la mayoría de las mujeres, o que han oído mencionar pero sin saber exactamente a qué se refiere. Y que, sin embargo, está presente en una gran parte de los cosméticos que usamos cada día.
Cuando decidí crear LA MOTA®, tenía claro que la formulación no era un detalle secundario. Era la razón de ser de la marca. No quería hacer cosmética y luego "intentar" que fuera segura. Quería que la seguridad fuera el punto de partida, y los resultados, la consecuencia.
Todas tenemos una Anna o una madre en nuestra vida. Y si este post consigue que una mujer más lea la etiqueta de su champú o de su crema antes de comprarla, habrá valido la pena escribirlo.
Octubre rosa: más allá de la cinta
Cada año, el 19 de octubre, el mundo se tiñe de rosa para visibilizar el cáncer de mama. Es un momento de concienciación, de prevención y de conversación. Y hay una conversación que en los últimos años ha ganado fuerza: el papel que pueden tener los ingredientes de la cosmética cotidiana en el equilibrio hormonal del organismo.
La prevención no es un acto puntual, es un estilo de vida. Las revisiones médicas, la alimentación, el ejercicio — son decisiones que tomamos cada día. Y entre esas decisiones, cada vez más investigadoras y oncólogos señalan una que hasta hace poco pasaba desapercibida: los productos de cuidado personal que usamos a diario.
Una persona adulta utiliza una media de 9 productos cosméticos al día. Cremas, champús, acondicionadores, geles, desodorantes, maquillaje. Cada uno con su lista de ingredientes. Cada uno que entra en contacto con la piel durante horas.
Varios estudios científicos han analizado la presencia de ingredientes sintéticos —parabenos, benzofenona, triclosán— en tejido mamario. La investigación en este campo está en curso y no establece causalidades definitivas, pero la tendencia regulatoria en Europa va claramente hacia la restricción de estas sustancias en cosméticos. La Agencia Europea de Productos Químicos (ECHA) ha clasificado varios parabenos como disruptores endocrinos preocupantes. El principio de precaución tiene cada vez más respaldo científico.
Qué son los disruptores endocrinos y por qué están en tu cosmética
Los disruptores endocrinos son sustancias capaces de interferir con el sistema hormonal del organismo. Actúan imitando, bloqueando o alterando las señales que envían las hormonas — en particular los estrógenos. Y algunos de los conservantes y filtros UV más utilizados en cosmética convencional están clasificados en esta categoría.
No están ahí por negligencia — están porque funcionan. Los parabenos son conservantes baratos y eficaces. Las benzofenonas protegen los productos de la degradación por luz UV. Los ftalatos dan flexibilidad y fijación. El problema no es que existan, sino la exposición acumulada y cotidiana. Un producto puntual no es un riesgo. Diez productos cada día durante décadas es otra conversación.
De saber a elegir: cómo se aplica esto en la rutina diaria
Conocer los ingredientes problemáticos es el primer paso. Pero hay una diferencia entre saberlo y poder actuar en consecuencia. Porque revisar la lista INCI de cada producto que usas lleva tiempo — y no siempre es fácil identificar qué nombre técnico esconde qué ingrediente.
La forma más práctica de reducir la exposición es elegir marcas que hayan hecho ese trabajo por ti: formuladas desde el principio sin esa categoría de ingredientes, no como excepción sino como norma. No como marketing, sino como decisión de diseño de producto.
Cuidarse bien no significa renunciar a nada. Significa elegir productos que funcionen y que respeten la biología del organismo al mismo tiempo. Las dos cosas son posibles. Y deberían ser la norma.
Por qué LA MOTA® nació así
LA MOTA® no nació como una respuesta al debate sobre disruptores endocrinos — nació porque yo ya había tomado esa decisión mucho antes de crear la marca. Cuando llegó el momento de formular los productos, no fue necesario debatirlo: sin disruptores endocrinos era la única opción que tenía sentido para mí. Los activos marinos — algas, plancton, minerales del mar — aportan resultados sin el coste biológico de los sustitutos sintéticos.
Todos los productos de LA MOTA®, tanto la línea capilar como la línea de cuidado facial, están formulados sin ninguno de los ingredientes clasificados como disruptores endocrinos por la ECHA y la normativa europea vigente. Sin parabenos. Sin benzofenonas. Sin triclosán. Sin resorcinol. Sin ftalatos. Lo he verificado ingrediente por ingrediente. No es un claim de marketing — es una decisión que tomé antes incluso de tener la primera fórmula.
Dos líneas. Una misma filosofía.
La línea capilar cuida el cabello y el cuero cabelludo con activos marinos — algas, minerales del océano, extractos de plancton — que trabajan en profundidad sin agredir ni sobrecargar. Desde el champú del día a día hasta los tratamientos más intensivos, toda la gama comparte el mismo estándar de formulación.
La línea de cuidado facial extiende esa misma filosofía a la piel: limpieza marina, hidratación profunda, antioxidantes del mar. Sin compromisos en la lista de ingredientes.
La exposición a disruptores endocrinos en cosmética no viene solo del champú. Viene de la suma de todos los productos que usamos a diario: crema hidratante, gel de ducha, desodorante, maquillaje. Reducir esa carga en cada uno de ellos es lo que suma. Por eso la coherencia de formulación en ambas líneas — capilar y facial — no es un detalle de catálogo, sino parte de la misma decisión de cuidado.
Los ingredientes en cosmética se declaran en orden decreciente de concentración. Los que están al principio de la lista están en mayor proporción. Un parabeno al final de la lista está en menor cantidad que uno al principio — pero sigue estando. Busca: methylparaben, ethylparaben, propylparaben, butylparaben, isobutylparaben. Si los encuentras, sabes qué tiene ese producto. Herramientas como INCI Beauty o Yuka te ayudan a analizar productos rápidamente.
Preguntas frecuentes sobre cosmética y disruptores endocrinos
¿Existe una relación probada entre la cosmética y el cáncer de mama?
La investigación científica en este campo está activa y en evolución. Algunos estudios han encontrado parabenos y otros compuestos cosméticos en tejido mamario, pero no existe evidencia definitiva de causalidad directa. Lo que sí existe es un consenso científico creciente sobre la actividad disruptora de ciertas sustancias, y una tendencia regulatoria clara en Europa hacia su restricción. El principio de precaución es razonable mientras la ciencia avanza.
¿Los parabenos en cosmética son peligrosos?
Depende de cuáles y en qué concentración. Algunos parabenos (methylparaben, ethylparaben) son considerados seguros en bajas concentraciones por la normativa actual. Otros (propylparaben, butylparaben, isobutylparaben, isopropylparaben) han sido restringidos en productos para menores de tres años por su actividad estrogénica. La exposición acumulada a través de múltiples productos diarios es lo que la investigación señala como relevante, no un producto aislado.
¿Qué significa exactamente "sin disruptores endocrinos" en un producto?
Significa que el producto no contiene ninguna de las sustancias clasificadas como disruptores endocrinos según la regulación europea vigente (REACH, Reglamento de Cosméticos 1223/2009 y las actualizaciones de la ECHA). Es una declaración verificable revisando la lista INCI del producto. En LA MOTA®, es una condición de formulación aplicada a todos los productos de ambas líneas.
¿Es suficiente cambiar el champú o hay que revisar toda la rutina?
La reducción de la carga total de exposición es lo que tiene impacto real. Cambiar un producto ayuda, pero lo que más suma es ir sustituyendo progresivamente los productos de uso diario por alternativas formuladas sin estas sustancias. Empieza por los que usas con más frecuencia y que permanecen más tiempo en contacto con la piel o el cuero cabelludo: champú, acondicionador, crema hidratante, desodorante.
¿Los productos naturales o ecológicos están siempre libres de disruptores endocrinos?
No necesariamente. Un producto puede ser "natural" o "ecológico" y contener sustancias con actividad disruptora — algunos extractos botánicos tienen actividad fitoestrogénica, por ejemplo. Y a la inversa: una formulación convencional puede estar perfectamente libre de disruptores si así ha sido diseñada. Lo relevante es la lista de ingredientes concreta, no el claim de marketing.
¿Cómo sé si un producto contiene disruptores endocrinos?
La forma más directa es leer la lista INCI del producto — legalmente obligatoria en todos los cosméticos. Busca los nombres técnicos de las sustancias señaladas: methylparaben, propylparaben, butylparaben, BP-3 (benzophenone-3), triclosan, resorcinol. Herramientas como INCI Beauty, Yuka o la base de datos de la ECHA te permiten analizar ingredientes de forma rápida.
Por ellas. Y por ti.
El 19 de octubre no es solo un día de lazo rosa. Para mí es una fecha que tiene nombre y apellidos. Es el momento de preguntarme — y de invitarte a preguntarte — qué estamos usando a diario sobre nuestra piel y nuestro cabello. Qué hay en esa lista de ingredientes. Si hay una alternativa que funcione igual de bien sin esa carga.
Yo encontré mi respuesta hace años, antes incluso de crear LA MOTA®. Y hoy, cada vez que formulamos un producto nuevo, esa respuesta sigue siendo la misma: cuidarse bien, cuidarse de verdad, no debería implicar elegir entre eficacia y respeto por el organismo. Las dos cosas caben en el mismo frasco.
Todas tenemos una madre o una Anna en nuestra vida. Si este post consigue que una mujer más lea la etiqueta de su champú o de su crema antes de comprarla, habrá valido la pena escribirlo.
— Helena, cofundadora de LA MOTA®
Cosmética que cuida de verdad.
Sin letra pequeña en los ingredientes.